- Definición:
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La convivencia
proviene de la palabra convivir y convivir significa vivir, habitar un espacio
o época con otros. Enmarcando el concepto en el ámbito escolar, este hace
referencia al conjunto de relaciones interpersonales en el centro entre todos los miembros de la comunidad
educativa. Es decir, las interrelaciones entre los diferentes integrantes que
forman la comunidad escolar
(estudiantes, docentes, directivos y familia) y que influyen significativamente
en el desarrollo ético, socioafectivo e intelectual de los alumnos y alumnas.
Es importante
anotar que los más afectados por estas interrelaciones tanto de contenidos como
de formas son los estudiantes ya que ellos están inmersos en los variados
sistemas de convivencias existentes en las instituciones educativas.
En otras
palabras, los escenarios, momentos y personas de la institución educativa son
diversos y se articulan entre sí, dando lugar a ámbitos complejos que hay que
tener en cuenta para comprender los procesos que acontecen entre los seres
humanos que allí conviven. De allí que las instituciones educativas se
configura como una compleja red de relaciones que actúan a distintos niveles e
inciden entre sí. Relaciones permeada por las costumbres, normas, convenciones,
hábitos y valores de cada uno de los integrantes de dicha comunidad educativa
que encuadran las relaciones en un marco de referencia útil, cuando está al
servicio del desarrollo de los protagonistas–profesores/as y alumnos/as–, e
inútil o problemático cuando no fomenta el desarrollo de los actores escolares.


-Caracteristicas:
Requiere de un trabajo compartido para elaborarlo y sostenerlo en su aplicación.
La propuesta inicial de construir un sistema de convivencia en la escuela, puede surgir como iniciativa de cualquier actor y/o grupo institucional. Pero la responsabilidad de instaurarlo en primera instancia, es de la conducción (equipo directivo / consejo asesor / etc.). Seguidamente esta propuesta se comparte con el resto de los adultos - docentes - y posteriormente con los alumnos. Se podrá constituir una comisión o consejo - por elección y/o delegación - con representantes de los distintos sectores, que será el responsable de planificar las diferentes acciones.
Cuando en una escuela se convoca a participar a todos para mejorar los vínculos y la vida institucional en general, se produce una gran movilización que se expresa a través de proyectos, actividades, diálogo, que obligan a concretarlo. Es ésta, una responsabilidad de la conducción de la escuela si desea emprender la construcción de un sistema de convivencia institucional.
Demanda tiempo para su diseño, para su aplicación, para pruebas y adecuaciones.
Esta tarea requiere de un plan previo, elaborado por el equipo directivo y el consejo asesor en primer lugar. Dicho plan debe dar respuesta a las necesidades institucionales. Habitualmente algunos actores institucionales (alumnos, docentes, auxiliares, padres) en forma individual o pequeños grupos, hacen propuestas o expresan inquietudes personales, aisladas. Estos "emergentes" pueden (en realidad deben) ser tomados en cuenta por las autoridades para realizar una consulta institucional y tener un diagnóstico de situación (expectativas, frustraciones, quejas, propuestas, etc.)
Este programa se pone en conocimiento de la comunidad educativa, asegurando que la información llegue a todos los actores. Informar es condición necesaria, para poder contar con la colaboración y compromiso de los distintos actores en la implementación del programa.
Es función de los directivos o quienes cumplen funciones de conducción:
Se construye día a día, es decir, que siempre está a prueba y nunca está terminado
Es conveniente y necesario planificar las distintas acciones, pero tener en cuenta que al llevarlas a la práctica podrán surgir variaciones, modificaciones, omisiones y alteraciones. Algunas imprevistas otras acordadas. Por eso es conveniente y necesario disponer de un tiempo para el seguimiento y la evaluación del desarrollo, que permita hacer las adecuaciones necesarias a las propuestas originales.
No hay recetas infalibles. Sólo se pueden hacer sugerencias y propuestas.
Las características de cada institución, su historia, sus integrantes, los recursos, los obstáculos, los modos en que circula la comunicación o se juega el poder, son ingredientes que, a la hora de poner en práctica las distintas acciones van a variar por completo el resultado del proyecto original. Lo verdaderamente "emocionante" de la propuesta es que cada experiencia es única e irrepetible, con la satisfacción de sus logros y la incertidumbre de sus riegos.
Hay que generar distintos momentos de encuentro y participación entre los actores institucionales, que permitan el diálogo, la reflexión, el debate.
Quizá sea éste uno de los aspectos más problemáticos, para resolver. Dado que en realidad son muy pocas las escuelas que cuentan con un "tiempo institucional" para dedicar al sistema de convivencia, será necesario considerar:
Conviene aclarar que también hay un tiempo que cada institución necesita para ir haciéndose cargo de los “movimientos” que se han ido generando durante la construcción de su sistema de convivencia escolar; este tiempo no es el que consigna el calendario, sino una consecuencia del estilo o carácter institucional, que surge de la interrelación de los distintos aspectos señalados anteriormente.
La convivencia no es algo ajeno a los centros, no podemos decir que históricamente no haya sido atendida, aunque en la mayor parte de los casos, la atención que se ha prestado ha sido para atajar situaciones de disrupción o violencia directa. Actualmente hay una preocupación cada vez más manifiesta entre el profesorado por la indisciplina, siendo conscientes de la necesidad de hacer un replanteamiento en los métodos que tienen de enfrentarse a ella y de educar para su mejora; para esto, el profesorado considera indispensable tener una formación específica, que tuviese, dada su importancia, un carácter obligatorio para todos los docentes.
A pesar de reconocer la importancia de abordar el tema como preferente, son pocos los centros que contaban con un proyecto especifico de mejora de la convivencia, y es a partir de su interés por formar parte de la Red de “Escuela: espacio de paz”, cuando inician un trabajo de análisis y diagnóstico; esto ha sido un punto de partida para elaborar sus proyectos de convivencia y aquellos centros que lo tienen elaborado han planteado de forma más concreta y clara sus objetivos, centrándolos en su propia realidad y adecuando las actividades a ellos. En todos los casos el formar parte de la Red EEP ha supuesto una sistematización del trabajo que más o menos se venía realizando de forma más esporádica.
La implicación de la comunidad, ha sido una de las fases más importantes para garantizar el éxito de los proyectos; por una parte hay que mencionar que la labor de losEquipos Directivos es clave, ya que son los que favorecen y garantizan el trabajo sistemático y la creación de la estructura organizativa y material necesaria para desarrollar un proyecto, a esto hay que sumar la presencia de personas, organismos e instituciones que con su asesoramiento y apoyo les fortalecen en su tarea (Gabinete de Asesoramiento para la Convivencia, Equipo o Departamento de Orientación, Inspección Educativa, Corporaciones locales, ONGs, Asociaciones, etc.) . Por otra parte, hay que plantear el sentimiento por parte de los docentes de que la implicación familiar en la vida escolar es escasa, disminuyendo al aumentar la edad del alumno, y que la implicación del alumnado depende de las facilidades que se le brinden para participar; éste participa si hay estructuras formales que lo permitan, como pueden ser: patrullas de patio, asamblea de delegados, alumno ayudante (Fernández, 2002), mediación escolar, etc.


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